Opinión

La seducción de los candidatos

La campaña para las elecciones 2018 ha comenzado y, según el más reciente sondeo de Opol Consultures, si hoy fueran las elecciones, ninguno de los candidatos alcanzaría el 40 % suficiente para vencer en primera ronda. Aun así, los 11 candidatos inscritos salen a cazar votos con la consigna de triunfar en febrero. Como parte de su estrategia hacia el éxito, han trabajado un plan de gobierno, han estudiado al electorado, han invertido tiempo valioso creando la mejor versión de sí mismos y han puesto alma, vida y corazón en un elemento que no puede faltar en campaña: el eslogan. El eslogan político busca sintetizar el mensaje de un candidato hacia el electorado. Es un mensaje corto y reiterativo que busca impacto y sumar apoyo.

Durante el proceso de construcción de un eslogan, el candidato, junto con su equipo, debe crear un lema que lo conecte con la gente, que ilusione y que lo ubique en el espacio que desea ocupar. Sin embargo, es importante que las acciones realizadas por el aspirante no sean contradictorias con el lema que promueve. Su lenguaje no verbal (posturas, gestos, expresiones y uso del espacio) necesita ser congruentes con la frase. Realizar eslóganes sin fundamento, sin ser coherentes con el candidato, hace que se puedan crear imágenes equivocadas de quién es él o ella, lo cual puede traer desencanto al, luego, revelarse que no había una correspondencia entre el político y su lema.

En esta primer entrega, conoceremos los eslóganes de 5 de los 11 candidatos, vamos a adentrarnos en estos para entender qué intentan comunicar y de qué manera los políticos, a través de su lenguaje no verbal, los acuerpan, es decir, cómo a través de su propio cuerpo ‘personifican y dan vida’ a esa frase que han escogido y que tiene por objetivo final la aprobación de los electores y la concreción del voto a su favor.

 

Antonio Álvarez: Partido Liberación Nacional

Antonio Álvarez presenta: El momento es ahora (The Moment is Now), frase utilizada por el partido republicano a finales de la era Reagan. El eslogan es de tono imperativo, dirige nuestra atención hacia el presente e intenta vender al candidato como una oportunidad que los votantes no deberían desaprovechar. Tiene, asimismo, un espíritu que parece decir: “Vamos, no hay tiempo que perder”.

Sin embargo, el llamado a la acción y la energía que se busca con esta frase no parece compatible con él. A Desanti no lo caracteriza un lenguaje corporal dinámico e inspirador. Por el contrario, el aspirante tiene un cuerpo considerablemente aletargado y su postura, por ser un tanto cóncava, genera la impresión de que esconde un órgano vital: su corazón. Su manera un tanto fría de comunicarse con el elector, la postura desganada que asume detrás del podio, así como su forma de presentarse en sus encuentros (ubicándose comúnmente detrás de una mesa) le refuerzan timidez y poca cercanía. El cuerpo de este candidato no lo presenta como un líder con vocación de servicio.

Álvarez tiene un reto significativo, ya que no está posicionado como un líder surgido del pueblo, no cuenta con una historia de éxitos que lo avalen ni tiene una trayectoria de sensibilidad por los problemas que más le aquejan a la gente. Es debido a ello que se busca presentarlo como un político de activa presencia y se le intenta construir una imagen pública de ganador. Su estrategia, similar a Figueres, se basa principalmente en un modelo de mercadotecnia, en donde lo que importa es la construcción mediática del candidato y no necesariamente su credibilidad. Actualmente, este es el modelo que opera en muchas campañas, siendo también el que menos reputación tiene, pues, aunque se busca llevar a un político a la victoria, el aspirante, una vez convertido en presidente, arriesga evidenciar que no estaba a la altura de quien se le proyectó ser. ¿Cómo logra encabezar las encuestas? Ese es el misterio.

Sergio Mena: Partido Nueva Generación

Si hay un postulante que no se posiciona como un presidenciable competitivo, creo que es Sergio Mena. Según la más reciente medición de Opol Consultores, está en el margen de error con un 1.07 % de la intención. Cuando le consulté a Mena por el eslogan de su campaña y su significado, esta fue su respuesta: “Nosotros estamos por iniciar campaña fuerte digital en pocos días, un slogan propiamente como el de FIRME y HONESTA de la expresamente Chinchilla no existe. Utilizamos desde 2016 #Evolución Cr, se usa mucho, Vos y Nosotros Sí podemos evolucionar Costa Rica, Evolucionar #Sergio 2018.” Mensaje recibido vía Messenger el día 24 de septiembre, 11:38 a.m.

La ‘evolución’ de la que habla su eslogan no se ve en él. Por el contrario, independientemente del contexto en el que se encuentre, proyecta una postura cerrada. Él, por lo general, cruza las manos frente a sus genitales o, en otros casos, a nivel de su cintura. Esta postura en comunicación no verbal se asocia con vulnerabilidad. La forma de escudar el cuerpo se acostumbra más que todo en el fútbol, donde los jugadores deben proteger sus miembros para evitar un posible golpe, cuando se realiza un tiro libre. Algunos ejemplos de lo mencionado se observan en su Facebook en las fotografías del 28 de marzo, 2-8-9 de abril, 11 y 28 de mayo, 16 de septiembre y 4 de octubre.

Otra forma de crear barrera con el público, se observa en varios de sus videos caseros, donde normalmente se coloca detrás de un enorme escritorio, junta las manos y las apoya sobre este, creando forma de pirámide o las cruzas de manera descansada, sugiriendo distancia y reserva. Algunos ejemplos se encuentran en los videos del 21 de julio, 3 de agosto, 5 y 14 de septiembre. Siendo el líder de un partido que por diez años se ha promovido como el rostro de una Nueva Generación, Mena tiene una forma de comunicarse que no se acopla ni al eslogan ni al nombre de su partido. Mientras que el eslogan Evolución CR va por un lado, sin rima, ni una construcción gramatical que lo haga pegajoso, el cuerpo del candidato va caminando por otro. ¿A quién se le pudo ocurrir que este lema era de verdad una buena idea?

Juan Diego Castro: Partido Integración Nacional

Juan Diego Castro no parece afianzarse a un solo eslogan y apuesta, más bien, por una estructura de 4: Ponga el PIN correcto, Vamos a gobernar en serio, Vamos a reconstruir Costa Rica y Con energía: reconstruyamos Costa Rica. Comentaré sobre el que utilizó al inicio de su candidatura el día 30 de mayo: Con energía, reconstruyamos Costa Rica. Con este lema, parece llamar a la acción, pues dice que hay una tarea con el país: re-construirlo, viéndose él como la persona capaz de lograr esta re-construcción. Castro con su frase da a entender que el país tiene fallas de ‘estructura’. Para este eslogan, sí parece haber clima electoral. Como parte del objetivo, busca que se le asocie con el arquetipo del constructor, el hombre con una misión edificante, tomando en cuenta esto, el llamativo casco azul que le vemos utilizar tendría su justificación.

El candidato acuerpa la frase de manera peculiar. Con su casco, postura firme y actitud un tanto transgresora, se le ve desplazarse a pie por la capital (video del 8 de septiembre). Se observa en Castro una actitud receptiva hacia la gente, dando la impresión de querer escuchar. Él sabe que el mensaje está en la calle y que, por lo tanto, hay que salir tras ese código simbólico, identificarlo e interpretarlo, para luego ser comunicado. Predominan en él, también, los gestos alentadores como el dar la palmadita en la espalda, gesto que en algunos casos se interpreta como tengo el control y, en otros casos, apunta con el dedo índice dando a entender: “Bueno, queda advertido que ya me prometió su voto”.

Castro es un aspirante visceral, intuitivo, de riesgos, que parece saber hasta dónde llegar con sus palabras y sus actos. En él, llama la atención la casi ausencia de sonrisa. Es como si dijera: “No estoy para caerle bien a nadie, estoy para hacer lo que hay que hacer: reconstruir.” Él es un caso que destaca no por quien él es, sino por quien él no es. Y él no es un político, así de simple. Con un lenguaje corporal motivador, en algunas ocasiones, de tono desafiante, pareciera saber cómo desmarcarse de sus rivales. Quienes conformen el hasta ahora insignificante partido que lo acoge, con él no tienen nada que perder.

 

Mario Redondo: Partido Alianza Demócrata

Avanza Costa Rica es el eslogan de Mario Redondo. Su lema es austero, positivo, pero poco creativo. ¿Avanza Costa Rica? ¿Hacia dónde? La frase es más aplicable a un titular de cadena nacional de televisión para informar logros de gobierno y no tanto para una campaña política. De hecho, la frase no genera siquiera atención hacia el candidato. Y, francamente, no hay nada especial en la comunicación de Redondo que dé vida a la frase. Su estilo se caracteriza por mostrar un cuerpo un tanto disperso, de poca actividad, al que le falta mayor precisión gestual. La forma de mover sus manos es reiterativa, casi como si estuviera abriendo y cerrando un acordeón invisible. No usa gestos para enfatizar, salvo una que otra excepción cuando junta el pulgar con el índice para decir algo concreto. Normalmente, se observa que hacia el final de un discurso va bajando la intensidad de su gestualidad, accionar que, más bien, le resta convencimiento.

Redondo como candidato aún no calienta, pero es un diputado que se ha caracterizado por su carácter de censura, pues no solo es una voz fiscalizadora y protestante en la Asamblea, sino que literalmente interpone las acusaciones ante las autoridades competentes. Así, por ejemplo, en febrero del 2015 puso una denuncia contra la junta directiva del BCR y contra Mario Barrenechea. Ha sido también una voz insistente en pedirle al gobierno coherencia y consistencia en torno al caso del cemento chino, solo por citar algunos casos. Sin embargo, como aspirante presidencial no logra todavía presentar ni un eslogan ni un mensaje conciso y atractivo para los votantes. De hecho, es de los que menos llaman la atención y no enciende motores, ubicándose en el décimo lugar con el 0.42% en la intención de voto, según Opol Consultores.

Otto Guevara: Movimiento Libertario

Luego de 5 elecciones continuas, el competidor Otto Guevara continúa evidenciando estrategias poco efectivas. Para su precampaña, la cual culminó el 16 de julio pasado, obteniendo 1.945 votos, promovía Poner orden. Su lema decía: Es hora de poner orden. La frase revelaba urgencia, autoridad e intentaba proyectarlo como el hombre de ‘poner los límites’, pero al arranque de esta nueva campaña el aspirante sale a jugar con otra carta distinta.

Él ahora nos dice: Por Costa Rica. El eslogan pretende ser generoso, aunque es más acorde para un evento benéfico como lo es Teletón. El lema tampoco dice mucho y no tiene enganche. Y es que el candidato, con este viraje en su estrategia, sugiere que la atención no va para él, sino que todo apunta a una única causa: Costa Rica.

Guevara quiere que se le perciba como un político bondadoso, no egoísta, dando a entender que su prioridad es el bien del país, buenas acciones para todos nosotros. Pero lo que la frase sugiere no es lo que el cuerpo del candidato refleja como tal, pues sus expresiones corporales en el mayor de los casos parten de afuera hacia adentro, es decir, el candidato no hace que sus gestos refuercen su lucha por el proyecto llamado Costa Rica, sino que, más bien, estos tienden a ser direccionados hacia sí mismo, enalteciéndose él y no el objetivo por cumplir. Un ejemplo constante es cuando utiliza el dedo índice para auto-señalarse o para apuntar hacia sus pies como lo hizo en el foro Progreso y Libertad del 1 de junio.

Para equilibrar su propósito, contrasta orgullo con humildad. El candidato, en su anuncio titulado ‘Oda a Costa Rica’ publicado en su página el 20 de septiembre, apuesta por un spot donde solo escuchamos su voz, mientras vemos: mar, cataratas, monos, una joven en traje sexy camino a realizar canopy, la carreta con bueyes, una mejenga de fútbol, un bebé caminando, jóvenes dentro en un carro y, finalmente, ondeante y en alto la bandera de Costa Rica. El comercial resuena más a publicidad para el ICT. Las imágenes de ser bonitas no pasan y su eslogan intenta ser desprendido, pero Don Otto, usted ya va por la quinta y todavía no entendemos de qué trata la película.

(Próximamente la segunda entrega de este artículo con los restantes candidatos)

Sobre el autor

Marlon Segura

Marlon Segura

Director escénico y analista no verbal
Universidad de Costa Rica, Ecole Internationale Jacques Lecoq

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