Opinión

¿La re-invención de Figueres?

Marlon Segura
Escrito por Marlon Segura

 

6 de cada 10 costarricenses, según diversas fuentes, dicen estar desencantados por la política, esto obliga a nuestros políticos a recurrir a la mejor estrategia para captar la atención, sumar confianza, destacarse de la competencia y, por qué no, ‘re-inventarse’.  

En el caso del PLN su elección interna está a pocos días para elegir a su candidato por la elección 2018. La figura del exmandatario Figueres Olsen como precandidato verdiblanco no pasa inadvertida, un sector de la población continúa desaprobándolo. Si desea llegar a Zapote necesitará de una estrategia que lo muestre atractivo para el votante. El reto es complicado.

Desde adentro

En José María Figueres pesa el ser hijo del tres veces expresidente José Figueres Ferrer, cuyo espíritu heroico y visionario parece que se le continúa ‘endosando’, en cierto grado, a Figueres Olsen, por varias generaciones de costarricenses. Para otros, no parece existir comparación o traspaso de cariño alguno pues hay deudas de fe pendientes. Él lo reconoce y ha pedido públicamente que lo perdonen. De ahí que, en gran parte, su estrategia apuesta a las generaciones más jóvenes, las que no tienen recuerdo de su gobierno y están aparentemente ‘motivadas’ por las necesidades e intereses del ahora. A quienes le resienten su prolongado ausentismo, pide que lo perdonen, pues según él, ha habido ‘malos entendidos’. Con la ayuda de los votantes acariciaría la posibilidad de gobernar por segunda ocasión. Cinco mandatos acumulados en su familia reforzarían lo que podría ser un motor familiar: En política “un Figueres nunca pierde”. Después de todo, su slogan ‘Vamos con todo’, quizás lo que revela es un ‘Vamos por más’.

El exterior

Como parte del logro del objetivo, se maniobra entre lo intelectual y lo emocional, especialmente agitando nacionalismos con una imagen que podría sintetizar su pre-campaña. Acompañado de su slogan ‘Vamos con todo, se observan varios elementos a destacar. Los textos del lema están colocados de manera que, en conjunto, forman una enorme “flecha”,  haciendo que el ojo siga las palabras hasta llegar a él. ‘Grande Costa Rica’ está en lo alto, alineada a la altura de su cerebro. Se percibe a lo lejos el valle central. En el imaginario de la identidad costarricense este ha sido por excelencia elemento representativo de “Costa Rica”. El país se describe como ‘grande’, exaltando el orgullo tico, un tanto similar o coincidente con el “Great – America” de Donald Trump.

En el cielo expansivo predomina el color blanco. Con las múltiples interpretaciones que sugiere esta tonalidad se puede dar a entender que las potencialidades del país son ilimitadas. El blanco es ahora inseparable del candidato. El cuerpo de Figueres se coloca en la montaña, en lo alto, del lado derecho nuestro y en primer plano, logrando peso visual. Su cuerpo busca la vertical, apunta hacia el cielo. Costa Rica es grande como él. Las turbinas de viento, también blancas y, por la manera que está distribuida la composición, lo apuntan haciéndolo el foco de atención. Nos dice, probablemente, que los ticos estamos orgullosos de nuestro medio ambiente, de nuestras energías limpias, que es parte de su agenda. Finalmente había que equilibrar orgullo y humildad. La vestimenta es sencilla, camisa de manga corta y pantalón gris oscuro. Los colores de su atuendo se enlazan con los tonos del paisaje rural y progresista que nos vende. Se promueve así un candidato cercano, pues en el armario se quedaron la corbata y el saco del político tradicional. No desea que se le perciba como el hombre cuyo cuerpo pareciera que tuvo formación militar en un momento de su vida, ya que ahora coloca su cuerpo ligeramente de lado, no de frente, creando una línea menos tensa.

Ir más allá

En su acera le critican su millonaria campaña y algunos resienten que le hayan cuidado el “más mínimo detalle”. En uno de los debates se le observa a una altura similar al candidato que lleva por ahora la ventaja numérica, Álvarez Desanti. Uno se pregunta si hay algo nuevo o no en sus zapatos.

En el ‘nuevo’ Figueres pesa un formato de comunicación muy a lo ‘agencia de publicidad’, pues para estas, lo externo cuenta considerablemente. Uno podría quedar con un sinsabor que no se invierte en autenticidad. A su ‘re-invención’ le falta ‘algo’, es como crear una obra de arte y cuando  es finalmente develada carece de sorpresa.

Sobre el autor

Marlon Segura

Marlon Segura

Analista no verbal y director escénico.

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